Coronilla de la Divina Misericordia

La Coronilla de la Divina Misericordia es una poderosa devoción dada por nuestro Señor a una monja polaca, Santa Faustina Kowalska, en la década de 1930. Es una oración de poder ilimitado, ya que Jesús prometió que concedería grandes gracias a quienes rezaran la Coronilla en unión con Su voluntad. Esta devoción pide la gracia de la conversión y ofrece el sacrificio de la misma Pasión de Cristo por la salvación de la humanidad pecadora.

Nuestro Señor le dijo a Santa Faustina:

  • Anima a las almas a rezar la Coronilla que te he dado (Diario, 1541).
  • Cuando recen esta coronilla junto a los moribundos, me pondré entre el Padre y el alma agonizante no como el juez justo sino como el Salvador Misericordioso (Diario, 1541).
  • Quienquiera que la rece recibirá gran misericordia a la hora de la muerte (Diario, 687).
  • Los sacerdotes se la recomendarán a los pecadores como el último recurso de salvación. Hasta el pecador más empedernido, si reza esta coronilla una sola vez, recibirá la gracia de Mi misericordia infinita (Diario, 687)
  • Deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en Mi misericordia (Diario, 687).
  • A través de ella obtendrás todo, si lo que pides está de acuerdo con Mi voluntad (Diario, 1731).

Comience con la señal de la cruz:  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.  Amén.

Sobre el CrucifijoExpiraste, Jesús, pero la fuente de vida brotó inmensamente para las almas, y el océano de Misericordia se abrió por todo el mundo. O fuente de Vida, Oh Misericordia Infinita, abarca el mundo entero y derrámate sobre nosotros.

En la primera cuenta grandeOh Sangre y Agua, que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Tí confío.  (Repetir 3 veces)

En la Primera pequeña cuenta, ora el Padre Nuestro: Padre Nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

En la Segunda cuenta pequeña, ora Dios te salve, María:  Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.  Amén.

En la Tercera pequeña cuenta, ora el Credo de los Apóstoles:  Creo en Dios Padre, Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, Todopoderoso.  Desde allí vendrá a juzgar a vivos y a muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida perdurable.  Amén.

Para cada década, ora:

En las cuentas grandes decir: Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero.

En las 10 cuentas pequeñas decir: Por Su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Al final de la coronilla de 5 décadas, ora:

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten Piedad de nosotros y del mundo entero. (Repetir 3 veces)

Oh Dios Eterno, en quien la misericordia es infinita y el tesoro de compasión inagotable, vuelve a nosotros Tu mirada bondadosa y aumenta Tu misericordia en nosotros, para que en momentos difíciles no nos desesperemos ni nos desalentemos, sino que, con gran confianza, nos sometamos a Tu santa voluntad, que es el Amor y la Misericordia mismos. Amén.

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